El anuncio de Fly2Galicia ha generado una gran expectación mediática en las últimas semanas. De hecho, numerosos titulares han presentado la iniciativa como el nacimiento de una nueva aerolínea gallega. Sin embargo, un análisis detallado de la documentación legal revela una estructura operativa sustancialmente distinta a la de un operador aéreo convencional.
En concreto, la marca comercial pertenece a la sociedad Aviation & Mobility Services Group, S.L. Además, esta empresa está inscrita oficialmente en el Registro Mercantil bajo la actividad de agencia de viajes. Por lo tanto, la entidad española no posee un Certificado de Operador Aéreo (AOC) expedido por la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA).
Por consiguiente, la verdadera operación técnica recaerá sobre la compañía rumana FLYYO S.R.L. De este modo, la operadora con sede en Bucarest aportará las aeronaves Airbus A320 y las tripulaciones de vuelo. Como resultado, la responsabilidad del vuelo efectivo y el mantenimiento corresponderán íntegramente a este socio internacional.

Recreación del Airbus A320 con el que la marca prevé realizar sus vuelos fletados desde Lavacolla.
Una estructura basada en acuerdos ACMI y sin AOC propio
En la aviación comercial, recurrir a contratos de fletamento o "wet lease" (ACMI) es una práctica habitual y totalmente legítima. Por ejemplo, diversos proyectos regionales han utilizado este esquema en sus etapas iniciales para testar la demanda del mercado. No obstante, existe una diferencia técnica crucial entre comercializar billetes como distribuidor y operar materialmente un avión.
Bajo un modelo ACMI, el proveedor rumano suministra el avión (Aircraft), la tripulación completa (Crew), el mantenimiento técnico (Maintenance) y el seguro de la aeronave (Insurance). En consecuencia, Fly2Galicia asume únicamente el riesgo comercial, la fijación de tarifas, el marketing y la gestión de la pasarela de venta en su plataforma web.
Asimismo, las condiciones generales de transporte estipulan que las reclamaciones legales dependerán del transportista efectivo. En este sentido, la firma con sede en Santiago opera legalmente como agencia mayorista-minorista. En cambio, FLYYO será la única titular de la licencia operativa exigida por las autoridades aeronáuticas europeas.

Programación de rutas directas proyectadas desde el Aeropuerto Santiago-Rosalía de Castro.
Red de rutas, calendario operativo y trasfondo del socio rumano
A pesar de estas precisiones normativas, la propuesta comercial plantea un ambicioso mapa de conexiones directas desde Galicia. La programación contempla enlaces directos desde el Aeropuerto Santiago-Rosalía de Castro hacia capitales estratégicas como Múnich, Praga, Bruselas, Milán o Venecia. De igual modo, la plataforma prevé arrancar sus operaciones regulares en la temporada de invierno.
Por otro lado, la elección del operador técnico ha generado intensos debates en el ámbito político gallego. Según diversas informaciones periodísticas, la compañía FLYYO S.R.L. y su accionariado de capital israelí han sido vinculados a operativas chárter en zonas de conflicto en Oriente Medio.
Por esta razón, varias formaciones políticas locales han exigido transparencia institucional al Concello de Santiago y a la Xunta de Galicia. En concreto, han solicitado verificar si existen subvenciones o apoyos públicos previstos para este proyecto. De esta forma, el arranque operativo de la marca afronta tanto retos de posicionamiento comercial como un riguroso escrutinio mediático.
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